El músico y compositor retomó el grupo de culto que desde los 70 indaga en el espacio sonoro entre el tango y la música progresiva, para “darle una alternativa a la música de Buenos Aires”.

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Buenos Aires, 19 de octubre (#SomosTélam).- Generación Cero, el grupo de culto desde el que Rodolfo Mederos propuso a mediados de los 70 un nuevo espacio sonoro entre el tango y la música progresiva, es retomado por el bandoneonista y compositor con la intención de “darle una alternativa a la música de Buenos Aires sin que ello sea una fusión con la música del amo”.

Aún a contrapelo de la decisión estética y musical que luego desplegó en las arenas del tango de raigambre tradicional, el creador contó: “enterarme que mi hijo escuchaba Generación Cero fue como una dosis de ácido lisérgico que me mandó a esos años y entonces llegó la invitación que Mederos le hizo a Mederos y la respuesta fue ‘vamos a probar’”.

 

En su casa del barrio porteño de Constitución, Mederos confesó a #SomosTélamque “tengo genuinos deseos de sentirme representado en otra cosa teniendo en claro que Generación Cero podría haber quedado en el pasado si no sospechara que ahí hay un interés”.

El conjunto original, siempre regido por obras del artista nacido el 25 de marzo de 1940, y por el que pasaron músicos como Gustavo Fedel, Eduardo Criscuolo y Tommy Gubitsch, entre otros, debutó en 1976 con el disco “Fuera de broma 8” al que siguieron “De todas maneras” (1977), “Todo hoy” (1978), “Buenas noches, Paula” (1983), “Verdades y mentiras” (1984) y “Reencuentros” (1989).

Aquella apuesta estética fue una suerte de tercera vía entre el tango de entonces y la obra de Astor Piazzolla que, a la distancia, el creador atribuyó “algran tsunami por la aparición de Los Beatles que pateó el tablero en todo el mundo, que cambió las estéticas y que empujó a empezar a pensar de otra manera”.

“Acá aparecía esa podredumbre del ‘Club de Clan’ y el tango quedaba como una cosa estereotipada, espantosa y ridícula con ‘Grandes Valores del Tango’. Y yo intenté navegar para otros lados sin que ello implicara irme de acá, sino como un anhelo de alcanzar otras costas”, evocó quien por esos años y tras un paso esencial por la orquesta de Osvaldo Pugliese sumó su fueye a piezas de los grupos de rock Invisible, Alas, Aquelarre y La Pesada del Rock and Roll, por citar solamente a algunos.

El nuevo formato de Generación Cero será un quinteto al que sumará a dos laderos históricos de sus músicas (las guitarras de Armando de la Vega y los bajos de Sergio Rivas) y reemplazará el piano por un violoncello, además de integrar un intérprete rítmico en batería y percusión.

Desde este combo el bandoneonista ya diseña un repertorio nuevo que el año próximo se plasmará en conciertos y un nuevo disco de la agrupación.

Pero antes de la versión 2018/9 del conjunto, se espera para este año la publicación del registro en vivo de la presentación del álbum “De todas maneras” del 9 de diciembre de 1977, en el porteño Teatro Coliseo, que el ingeniero Carlos Melero conserva en impecables condiciones.

-#SomosTélam: ¿Cuánto influyó la aparición de esa cinta en la decisión de rearmar Generación Cero?

-Rodolfo Mederos: La aparición de la cinta fue circunstancial pero no casual. De hecho voy a recuperar temas a tres bandoneones de “Fuera de broma” y también “Nuestros hijos” como una especie de toque a la emoción, pero no quiero especular con esa cosa sentimental.

-#ST: Tomar esas músicas como huellas, como puntos de partida…

-RM: Quiero producir otros desencuentros, otras cosas, esos riesgos que se tienen que asumir. Yo también me quiero desconformar, pero que esta necesidad me pase a esta edad no deja de ser sorprendente para mí. Lo cierto es que ahora necesito hacer esto.

-#ST: ¿Implica una reconciliación con un camino que había desechado a favor del tango?

-RM: Me siento vivo en la orquesta típica pero no me alcanza, es un recipiente maravilloso que tiene sus límites y más allá de eso ya siento que no es tango y yo necesito expandir mis límites. En su momento sentía que Generación Cero había sido un desvío casi pecaminoso, pero a veces los pecados son bienvenidos por poder hacer algo diferente o lo que los demás no esperan. No digo hacerme el raro sino poner un poquito el palo en la rueda.

-#ST: ¿Qué diferencias habrá entre las dos etapas de Generación Cero?

-RM: Antes tal vez había más salvajismo y era todo más en bloque y ahora hay otras sutilezas, otras voces que ocurren en el medio. Además ahora necesito que haya aportes, que son presencias dentro mío como Atahualpa Yupanqui con “Luna tucumana”, Osvaldo Pugliese con “Recuerdo” y Luis Alberto Spinetta con “Muchacha ojos de papel”, tres artistas que me conectan desde la emoción y la complicidad de manera muy acústica y que irán a contramano de lo demás que es muy explosivo, de mucha ruptura.

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